En este artículo trataremos los diferentes métodos que encontramos para extraer el aroma de las plantas.

Los métodos más conocidos usados para elaborar esencias son: el enflorado al calor y en frío, la extracción con disolventes volátiles, la presión en frío, la destilación, la extracción con CO2 supercrítico y los llamados métodos Headpace para el análisis de perfume.

Sus características son las siguientes:

  • Enflorado en calor

En esta técnica se maceran las flores en grasas o aceites, calentándolas al baño maría o de forma natural con el calor del sol. Después se filtran y se obtiene un aceite perfumado. Se mezclan estas esencias con alcohol puro (el alcohol tiene la propiedad de impregnarse fácilmente del aroma), se dejan reposar y se va apartando la parte grasa (se repite entre 2 y 4 veces), hasta filtrarlo por última vez y eliminar toda la grasa, quedando de esta forma solo un alcohol perfumado.

  • Enflorado en frío.

Se utilizaba sobre todo para tratar flores más frágiles como es el caso del jazmín y la tuberosa. Los pétalos se colocan sobre la capa de vidrio de un bastidor de madera de unos 60 centímetros que tiene extendida una capa delgada de grasa (manteca de cerdo y grasa de buey) depurada y fijada con benjuí. Se van sustituyendo las flores durante varios días hasta que la grasa queda impregnada del perfume. Después se lava la grasa con alcohol frío para devolverle sus principios aromáticos. Una vez se ha evaporado el alcohol se obtiene una absoluta de pomada.

  • Extracción de componentes volátiles.

Este tipo de técnica se utiliza para alterar lo mínimo posible ciertos aromas al extraerlos de la materia natural, ya que hay ciertas flores, raíces, maderas, etc., que con otros procesos se alteran mucho. Principalmente se usan para este método disolventes como el hexano y el benceno, por su gran solubilidad y su volatilidad, que permiten eliminarlos sin mayor problema. En cubetas de acero inoxidable que contienen unos 3000 litros, provistos de platinas perforadas que se apilan unas sobre otras, dejando correr libremente el disolvente sobre las plantas que no están aplastadas (a veces son usadas también cestas que giran periódicamente cargadas de plantas).

Las plantas se van lavando así, y el disolvente queda saturado de los aromas. Se decantan para eliminar la humedad y después se envían a un concentrador al vacío, donde se hace una destilación parcial. Evaporado, tornado y reciclado en diversos circuitos, quedando así en el fondo del aparato una pasta compuesta de moléculas odoríferas, ceras y pigmentos, que se llaman resinoides cuando se tratan plantas secas y concretos cuando se tratan flores. Los resinoides se utilizan tal cual; sin embargo, el concreto necesita tratarse después con alcohol.

  • La presión en frío.

Esta técnica suele utilizarse para las hespérides o cítricos. Es la corteza de estos donde está contenido el aceite esencial. Se utilizan grandes máquinas que van doblando estas cortezas y extrayendo el aceite esencial que contienen. Hay un método artesanal llamado spugna: con una mano enguantada en cuero con pequeñas puntas de piedra pómez pegadas, se selecciona la fruta y se presiona la corteza, y con la otra mano se recoge el aceite esencial en una esponja, que luego se presiona en un cubo para depositar allí el aceite.

Esta técnica se basa en la evaporación y condensación de los líquidos. Se utiliza un alambique que se compone de tres partes: cuerpo del alambique, cubeta o baldas en la parte superior donde se fija un “cuello de cisne”, unido a un refrigerador y un serpentín metálico que está dentro de una cuba llena de agua fría. Las plantas a destilar se meten en la cuba, sobre planchas perforadas. Se lleva a ebullición el agua del baño maría, que está contenida en un doble fondo que está en la parte inferior de la cuba.

Los principios olorosos de la plantas quedan cargados en el vapor, que se va por el cuello de cisne y pasa al refrigerador, donde se condensa y se convierte en liquido, hasta llegar al esenciero o “vaso florentino”. Los elementos son separados según su densidad. El agua queda en el fondo y los aceites esenciales en la parte de arriba, de donde son recogidos.

  • La extracción con CO2 supercrítico.

Es uno de los métodos más actuales y se utiliza para la extracción en frio de materias primas vegetales. La técnica se basa en la propiedad de disolver numerosas sustancias orgánicas que tiene el CO2 cuando alcanza una temperatura superior a los 31º C, y es sometido a una presión elevada. Se consiguen así resinoides, esencias concretas y absolutas.

  • Métodos Headpace para el análisis de perfume.

A través de este método, que engloba varias técnicas, podemos analizar los principios aromáticos de las flores y sus combinaciones.